
Tu vehículo puede perder su alineación debido a huecos, golpes en la carretera e incluso a algún accidente. La alineación ayuda a asegurar un desgaste óptimo de las llantas y mejorar el manejo del vehículo.
Nuestro servicio consiste en alinear correctamente los componentes del sistema de dirección del vehículo, según la especificaciones del fabricante. Con esto, podés asegurar un buen desempeño en la dirección, tener una mayor maniobrabilidad del vehículo y evitar futuros desgastes en las llantas.
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Preguntas Frecuentes
Cuando las llantas no están alineadas correctamente, hay más resistencia al rodar, lo que obliga al motor a trabajar más. Esto incrementa el consumo de gasolina de manera innecesaria.
Si notás que el volante está torcido cuando vas recto, el auto se va hacia un lado o hay desgaste irregular en las llantas, es momento de hacer una revisión de alineación.
Sí. Contamos con tecnología electrónica que calibra la dirección del vehículo de forma precisa, según los valores recomendados por el fabricante de cada marca.
Definitivamente. Golpes en huecos, rampas mal diseñadas y topes pueden desajustar el sistema de dirección. En ciudades como Tegucigalpa o San Pedro Sula, es una de las causas más comunes de desalineación.
Sí, especialmente si las llantas anteriores tenían desgaste irregular. La alineación asegura que las llantas nuevas trabajen de forma pareja desde el primer kilómetro.
Generalmente entre 30 a 45 minutos, dependiendo del tipo de vehículo y si requiere ajustes especiales en ambos ejes.
Sí. Primero evaluamos el estado del sistema de dirección, la suspensión y las llantas para asegurarnos de que todo esté en condiciones óptimas antes de hacer ajustes.
En algunos casos, sí. Algunos fabricantes solicitan controles de alineación periódicos para mantener la garantía de llantas, suspensión y dirección.
Sí. Una dirección desalineada puede provocar pérdida de control, especialmente a altas velocidades o durante frenados de emergencia. Una buena alineación asegura mayor estabilidad.
No. Alinear corrige los ángulos de las llantas para que rueden en línea recta. El balanceo, en cambio, distribuye el peso de cada llanta para evitar vibraciones. Ambos servicios se complementan.